CONSEJOS SALUD

Cómo afrontar la Fatiga Térmica

La globalización ha tenido sobre el ciclismo el efecto de que los atletas ahora se enfrentan a una miríada de diferentes climas y ambientes que proponen una cantidad de retos: un verdadero entusiasta del ciclismo puede viajar al Bike the Coast para correr a nivel del mar sobre la costa de California, más tarde en el año viajar al IncaDivide en Perú sobre las montañas de los Andes a 4.920 metros por encima del nivel del mar, luego correr en la carrera más fría del mundo en Sakha, Rusia, a -45°C y, al fastidiarse del frío, puede decidir pasar el verano en Madrid y manejar su bicicleta a una temperatura ambiental que llegará hasta a los 50°C.

Esta diferencia de casi cien grados es el ejemplo más extremo, pero nos ilustra las dificultades que nuestro ciclista viajero puede encontrarse en un mundo globalizado y completamente interconectado. Esto nos ha inspirado a crear una serie de artículos en la cual cubriremos los retos a vencer cuando se corre en distintas circunstancias ambientales. En este artículo cubriremos la Fatiga Térmica.

 

¿Cuánto calor es demasiado para un ciclista?

    Por un lado, es indiscutible científicamente que la hipertermia deteriora el rendimiento atlético. Galloway y Maughan (1997) condujeron pruebas con atletas en temperaturas de 4, 10, 20 y 30º, y encontraron que el consumo óptimo de oxígeno ocurre a los 10ºC, con un deterioro en los 20ºC y que empeora al llegar a los 30ºC.

    Sin embargo, precisar cuánto calor es demasiado ha resultado mucho más difícil de demostrar en el laboratorio. Individuos diferentes reaccionan de maneras muy distintas a la temperatura ambiental.

     Según Stephen Cheung, ciertos ultramaratonianos pueden rendir a capacidad máxima por 4 horas a temperatura ambiente, a la vez que muestran cambios insignificantes en su temperatura interna, lo que implica una impresionante capacidad termoreguladora.  Por otro lado, otros atletas pueden soportar todo un maratón o triatlón sobrellevando temperaturas internas por encima de 40ºC sin mayor problema, lo cual implica una termoregulación menos eficiente, pero una gran tolerancia al calor metabólico. 

Para agregar aún más variabilidad interindividual, las patologías térmicas por esfuerzo pueden ocurrir en bajas temperaturas para ciertos individuos. En un estudio de casos, uno de los atletas colapsó cerca de la meta de un maratón que se corrió a 6°C, pero presentó una temperatura rectal de 40,7°C media hora tras el colapso.

Esta alta variabilidad individual incluso plantea problemas para los organismos deportivos reguladores a la hora de intentar proponer medidas de seguridad para proteger a los competidores. 

¿Qué podemos concluir sobre el ciclismo y el calor ambiental?

Por un lado, podemos acertar que el ciclismo no se ve tan afectado por altas temperaturas ambientales como hacer deportes a pie, dada la cantidad de viento que recibe el ciclista de alta velocidad, y que a mayor temperatura, menor densidad del aire. 

También podemos nombrar algunas de las estrategias más exitosas en el mundo del deporte para afrontar el exceso de calor en un evento que se avecine:

Protocolos para afrontar la fatiga térmica: 

  • Aclimatación: Entrenar previo al evento en condiciones de calor que se asspaña del 2011 (ya que hablábamos del verano en Madrid), entrenó en el cobertizo de su jardín con las estufas encendidas. El ritmo de adaptación fisiológica, según Périard, Racinais y Sawka, (2015) es el siguiente: La plena adaptación ocurre después de los 10 a 14 días de exposición al calor. Las máximas mejoras de respuesta transpiratoria tardan un mes, y la resistencia a patologías térmicas por esfuerzo, dos meses.

  • emejen a las del evento. Bradley Wiggins, antes de la Vuelta a E

  • Enfriamiento durante la actividad: se pueden usar en el cuello bandas refrigerantes ligeras, se puede empapar la cabeza con agua fría o, incluso de manera improvisada, sobre el cuello o la espalda, bajo el maillot, se pueden usar simples medias de licra rellenas de hielo.

  • Preenfriamiento: popularizado por el equipo de remo australiano en las Olimpíadas de Atlanta ‘96, se pueden usar chalecos acumuladores de frío durante los calentamientos. Esto no baja la acumulación de calor durante el ejercicio, pero ofrece una temperatura corporal más baja a la hora de comenzar. Los chalecos, por encima de las licras en las piernas, tienen la ventaja de mantener el torso fresco mientras las piernas reciben el beneficio completo del calentamiento muscular y local.

Todas estas estrategias tienen sus salvedades y detalles para su implementación.

 

 


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